«La cuenta atrás de la defensa acorrala a Sánchez, quien debe aumentar el presupuesto, pero evita el Congreso para no exponer la fragilidad de su coalición»
Publicado en The Objective, el 18 de marzo de 2025
Desde el regreso de Trump al poder, la Unión Europea ha activado la cuenta atrás. El magnate estadounidense no solo se niega a seguir financiando la defensa europea, como ya advirtieron sus predecesores, sino que también ha dado un portazo al orden internacional liberal vigente desde 1945. El tic-tac de la defensa también acorrala a Pedro Sánchez, quien debe aumentar el presupuesto, pero busca evitar el Congreso para no exponer la fragilidad de su coalición y la necesidad de acuerdos con la oposición.
La vergonzosa encerrona de Trump y Vance a Zelenski anticipó la destrucción de las instituciones y valores liberales por parte de la nueva administración estadounidense. No solo se alineó con el invasor ruso, sino que también se negó a condenar la violación territorial de Putin en el que hasta ahora había sido el templo de la paz, el multilateralismo y la diplomacia: la ONU.
Ante esta amenaza para el modelo de vida europeo, la UE ya no puede confiar en el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y no tiene más opción que acelerar el paso. Nuestra defensa sigue dependiendo de la Alianza Atlántica porque así lo decidimos en los años 50, cuando la Asamblea francesa bloqueó la Comunidad Europea de Defensa. En lugar de crear un ejército europeo, pusimos nuestra seguridad en manos de Estados Unidos y de la OTAN.
El problema es que la defensa no se improvisa de la noche a la mañana. Aunque es una carrera de fondo, la UE debe afrontarla como un sprint de 100 metros lisos. Estamos en un punto de inflexión hacia un nuevo orden internacional y, en los próximos cuatro o cinco años, debemos desarrollar nuestras propias capacidades de defensa antes de que Moscú vuelva a rearmarse, sin depender de Washington.
La tan mencionada autonomía estratégica en defensa debe ponerse en marcha de inmediato, y aun así, ya llegamos tarde. Podemos comprar aviones de combate, pero sin pilotos no servirán de nada. Lo mismo ocurre con la capacidad de mando, que sigue en manos de Estados Unidos y cuya sustitución es extremadamente compleja. No se trata solo de recursos militares, sino de liderazgo político y autoridad moral. Antes, esa responsabilidad recaía en Washington. Ahora, la gran incógnita es: ¿en qué país europeo recaerá esa coordinación?
«No podemos seguir con 19 tipos de tanques y 24 modelos de fragatas: dificulta la interoperabilidad y encarece los costes»
Europa invierte mucho en defensa, pero de manera ineficiente. Los Estados miembros deben gastar más, pero también coordinar mejor sus inversiones para aprovechar economías de escala, tal como propone el Libro Blanco de la Defensa, que se presentará mañana en Bruselas. Este documento abordará la financiación de la defensa de Ucrania, evaluará las amenazas y capacidades de los 27 para enfrentarlas y, sobre todo, definirá cómo se financiará la defensa europea.
El objetivo principal es crear un mercado único de defensa, eliminando la fragmentación de los mercados nacionales. No podemos seguir con 19 tipos de tanques y 24 modelos distintos de fragatas, una dispersión que dificulta la interoperabilidad y encarece los costes. Para corregir estas ineficiencias y activar una industria europea de defensa fuerte, será esencial garantizar una demanda sostenida desde el sector público. Además, es crucial convencer a la banca privada de que la inversión en defensa no es de alto riesgo ni perjudicará su calificación crediticia o reputación. Para ello, se necesita un cambio en la taxonomía financiera, reconociendo la defensa como un bien común global. El primer paso debe darlo el Banco Europeo de Inversiones (BEI), asumiendo un papel clave en la financiación del sector y marcando el camino para el resto del sistema financiero.
