Ya sin rondas, la falta de fecha límite para el pacto eterniza las negociaciones
Publicado en El Mundo, el 31 de diciembre de 2024
La Unión Europea, Reino Unido y Gibraltar son los tres actores que negocian un acuerdo con el que resolver la posición en la que queda el Peñón respecto a España y el espacio Schengen tras el Brexit. Hace cuatro años, el 31 de diciembre de 2020, se cerró un primer documento que esbozaba las líneas de negociación. Sin embargo, han pasado 1.460 días y el pacto no avanza. Al menos no al ritmo esperado, que sería el de tener ya un documento firmado por ambas partes.
El Gobierno español delegó las negociaciones en la Unión Europea y ningún miembro del Campo de Gibraltar se sienta a la mesa. Una ausencia de representación que contrasta con la otra parte, pues el ministro principal de la roca, Fabián Picardo, acude a todas las reuniones políticas en las que se sientan la Unión Europea y Reino Unido. El Tratado de Gibraltar está encallado, mientras el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, asegura que la pelota está en el tejado británico, las fuentes consultadas por este diario responden con sorna que «se necesitan dos para jugar a la pelota». Sin embargo, la situación actual es de avances lentos y discusiones sobre cuestiones técnicas, con un expediente que va y viene.
«Las partes implicadas no políticas se reúnen de manera telemática con frecuencia, el problema es que cuando avanzan en algo, al no estar España en las negociaciones, la Unión Europea lo tiene que mandar a Madrid y aquí se revisa, a veces hay puntos que acuerda la UE que, por desconocimiento, van contra nuestros intereses, con lo que tienen que volver a discutirlos», explica a este diario una fuente de Bruselas conocedora de cómo avanza el proceso.
Hasta hace unos meses la parte británica tenía interés en acelerar el final de la negociación. El motivo era que el 10 de noviembre debía entrar en vigor el nuevo sistema de entradas y salidas de la Unión Europea, un método de registro automatizado para los viajeros del Reino Unido y otros países no pertenecientes a la UE que no necesiten visado para entrar en territorio comunitario. Sin embargo, se ha tenido que prorrogar la entrada en vigor de este sistema después de que países como Alemania pidieran más tiempo para implementarlo. Reino Unido había expresado su preocupación porque el sistema ralentizara la identificación de viajeros, que afectaría directamente a los gibraltareños que cada día cruzan al Campo de Gibraltar para trabajar. Al haber concedido el aplazamiento, las partes continúan sin fecha para obtener el acuerdo final.
Y todo esto sucede mientras los choques de política interna entre España y Gibraltar continúan. El último se produjo el pasado 23 de enero. Desde hace 10 años, Gibraltar acaricia el sueño de tener un enclave urbanístico de lujo en aguas que España considera de soberanía nacional. Se trata del proyecto Eastside, para el que desde el Peñón están llevando a cabo rellenos en aguas que, en palabras de Albares en una misiva a la que tuvo acceso Europa Sur, constituyen «una violación de la soberanía e integridad territorial de España». Un argumento que las autoridades de Gibraltar respondieron asegurando que las obras están «sin asomo de duda en las aguas territoriales británicas de Gibraltar, a pesar de las bravuconadas mal informadas de la parte española». Además de que, aseguran, «las aguas que rodean Gibraltar son indiscutiblemente británicas según el derecho internacional y ninguna postura política de la parte española cambiará eso jamás».
Pero la soberanía del Peñón no forma parte de las discusiones en la Unión Europea, sino que se enmarcan dentro de la política interna de las dos zonas, porque sólo apartando el debate de la soberanía podían avanzar en las negociaciones. Algo que, según las fuentes consultadas, es un error: «Si España no habla de soberanía y acepta, por ejemplo, el aeropuerto de Gibraltar para uso compartido, está reconociéndoles un territorio que no consta en el Tratado de Utretch», aseguran.
El pasado día 24 de diciembre, en el discurso de Navidad que dedicó el gobernador Ben Bathurst a los ciudadanos de esa colonia británica, aseguró: «Me tomo muy en serio mis responsabilidades constitucionales y eso empieza por la defensa de Gibraltar». Además, afirmó: «Puedo asegurarles que los equipos negociadores de Gibraltar y del Reino Unido están realizando un trabajo extraordinario para resolver estos complejos asuntos con nuestros vecinos españoles y con la Unión Europea. El Reino Unido se mantiene codo con codo y sin fisuras con Gibraltar. La voz de Gibraltar se hace oír a todos los niveles y sus intereses están siendo muy bien representados».
