La relación entre los partidos de la ‘coalición semáforo’ está casi rota después de que el Tribunal Constitucional declarara ilegales los presupuestos generales
ROSALÍA SÁNCHEZ, publicado en ABC el 22 de noviembre de 2023
La tensión entre los partidos que forman la «coalición semáforo», que soporta el Gobierno de Olaf Scholz, se vuelve por momentos insostenible. La sentencia del Tribunal Constitucional del pasado viernes, que declaraba ilegales los presupuestos generales, ha sumido a los socios en una batalla campal por volcar sobre el resto el peso de los necesarios recortes. El agujero de 60.000 millones de euros ha de ser subsanado antes de redactar los presupuestos de 2024 y resulta misión imposible, porque incluso partidas que los ministros estarían dispuestos a reducir están en su mayoría comprometidas en contratos ya firmados.
A la espera de llegar a algún acuerdo, el Ministerio de Finanzas ha cerrado el grifo. Cualquier nuevo gasto de cualquier departamento debe contar con su visto bueno por adelantado. Han sido suspendidos dos importantes fondos públicos, el Fondo para el Clima y la Transformación (KTF), del que depende la lucha contra el cambio climático, y el Fondo de Estabilización Económica (FSM), del que depende, por ejemplo, el freno a los precios de la energía. La incertidumbre se cierne sobre la economía alemana y no son pocos los socios europeos con proyectos conjuntos que están llamando a la Cancillería de Berlín para preguntar por la continuidad de los mismos.
Grietas en la coalición
Si bien en un principio el canciller Scholz anunció que la elaboración de los presupuestos de 2024 seguiría el calendario previsto, este miércoles se vio obligado a cancelar la reunión de la comisión presupuestaria, que debería haber tenido lugar hoy y que ha quedado aplazada sine die. Si esta comisión no finaliza su trabajo antes del domingo, no habrá tiempo para el trámite parlamentario antes de fin de año. Y las grietas en la «coalición semáforo» que los líderes de los partidos que la forman se esfuerzan por minimizar comienzan a cobrar cuerpo. Un grupo de militantes del Partido Liberal (FDP) anunció que ha reunido las firmas necesarias para pedir la convocatoria de una consulta a las bases sobre la permanencia de la formación en la actual formación de gobierno, junto con el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes.NOTICIA RELACIONADA

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El FDP es el socio más pequeño del tripartito y sus diferencias con el SPD y sobre todo con Los Verdes son palmarias. La iniciativa ha sido impulsada por el exdiputado Mathias Nolke, partidario de abandonar la coalición, aunque la consulta no sería vinculante. «Hasta ahora faltaba una narrativa para la salida de la coalición, pero ahora ya existe», justifica Alexander-Georg Rakcow, que ha impulsado otra iniciativa paralela similar y finalmente se ha unido a la de Nolke. En el grupo parlamentario liberal, sin embargo, hay ciertas reticencias. «Terminar la coalición en medio de la guerra y en medio de una crisis tan aguda no ayuda ni al país ni al partido», rechaza por ejemplo el diputado Marco Faber. El exministro de Interior, Gerhard Baum, ha declarado que abandonar ahora la coalición sería «como suicidarse por miedo a la muerte».
Parálisis financiera
Esta parálisis financiera en la que se encuentra sumido el Gobierno alemán comenzó a gestarse el 20 de octubre de 2021. Scholz no había terminado todavía de negociar su acuerdo de coalición, pero las «partidas extrapresupuestarias» que aparecían en los borradores llamaron la atención de un abogado de Heidelberg, Hanno Kube, que expresó sus dudas sobre la legalidad de tales prácticas en el blog ‘Verfassungsblog’, en un ensayo titulado „El futuro de los préstamos gubernamentales«.
Una vez formado gobierno y aprobados los presupuestos generales sin modificar el diseño del pacto de coalición, Kube fue contactado por la opositora Unión Cristianodemócrata (CDU), que le preguntó si redactaría una querella constitucional con los mismos argumentos. Kube fichó como colaborador al experto en Derecho Constitucional de Maguncia Karsten Schneider y juntos redactaron la demanda, que sería después presentada por diputados de la CDU.
El Tribunal Constitucional les dio la razón la semana pasada, cuando sentenció que tomar garantías de crédito del Fondo de Recuperación diseñado para la pandemia y no utilizadas, para traspasarlas a otras partidas en otros presupuestos suplementarios, constituye una burla al freno a la deuda pública que recoge la Ley Fundamental alemana. Tras darse a conocer la sentencia, el gobierno pidió un informe urgente al Tribunal de Cuentas que, a la luz del dictamen de Karlsruhe, ha aclarado que ni los presupuestos generales en curso ni los fondos KTF y FSM son legales.
Los partidos que forman la coalición semáforo convocaron el martes a varios expertos económicos de confianza de cada una de las formaciones para buscar juntos una salida del atolladero. Tras una larga noche de deliberaciones, su única conclusión fue aconsejar a Scholz que decrete el estado de emergencia para, así, poder seguir dejando en suspenso el freno a la deuda y financiar el agujero con nuevas emisiones de bonos. Pero la CDU ha puesto el grito en el cielo. Es la tentación de la eterna crisis, pero «no hay ninguna pandemia ni ningún desastre natural, lo que hay es una mala gestión», afirma un portavoz.
Además, la declaración de un estado de emergencia retroactivo para todo 2023 tiene difícil encaje en los artículos 109 y 115 de la Constitución. Es llamativo que el líder de la CDU, Friedrich Merz, contiene sus reacciones. Si los liberales salen del gobierno, es probable que Scholz no convoque elecciones anticipadas, sino que termine la legislatura en minoría con apoyo de la CDU. Al fin y al cabo, para sus dos grandes proyectos de rearmar el ejército y endurecer la política de asilo ha recabado anteriormente el consenso y el apoyo de Merz.
