La diplomacia son gestos. Y Argelia dio hace semanas un paso adelante para volver a normalizar las relaciones con España tras el giro de Sánchez sobre el Sáhara y el cambio en la relación con Marruecos
Artículo de María Pina, publicado en El Mundo, el 15 de noviembre de 2023
La diplomacia son gestos. Y Argelia dio hace semanas un paso adelante para volver a normalizar las relaciones con España tras el giro de Sánchez sobre el Sáhara y el cambio en la relación con Marruecos. El país más grande de África solicitó el plácet para tener un nuevo embajador. Un gesto que sucede 19 meses después de que se marchara el anterior diplomático y que ayer respondió el Consejo de Ministros, aprobando ese beneplácito para que Abdelfetá Daghmun sea el nuevo embajador en España.
Fue el ejecutivo argelino quien hace unas semanas solicitó la llegada de un nuevo embajador. El diplomático releva a Said Musi, quien fue llamado a consultas por su país el 19 de marzo de 2022 después de que Marruecos hiciera pública la carta en la que Pedro Sánchez reconocía que la posición de Rabat sobre el Sáhara Occidental era «la base más seria, creíble y realista». Este gesto de Sánchez sirvió para comenzar a encauzar las relaciones con Marruecos, rotas tras varios desagravios y tensiones que aumentaron con la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a España, y terminaron con un salto masivo de la valla de Ceuta.
Pero mientras se arreglaba la situación con Marruecos, el principal socio de España, empeoraba con Argelia, los grandes protectores del Sáhara. Tanto que el mismo día que se hizo pública la misiva de Sánchez, Argelia llamó a consultas a su embajador. Además, se suspendió el Tratado de Amistad y los negocios entre ambos países se redujeron al mínimo. Eso se tradujo en trabas a las importaciones de productos españoles y la revisión al alza de los precios del gas. Eso se tradujo en un saldo negativo y en disparar el déficit comercial, pasado de ser negativo en 2.502 millones a dispararse y totalizar 6.094.
Albares siempre ha llamado a normalizar las relaciones, recordando que Marruecos es el principal socio comercial de España, pero que con Argelia siempre ha habido armonía. De hecho, en ningún momento de la crisis cortaron el suministro de gas. Sin embargo, aunque este paso apunta a la normalización de las relaciones, todavía queda mucho camino que recorrer para volver al punto en el que se rompieron.
De momento, a nivel protocolario, el nuevo embajador debe presentar las copias de estilo ante María Sebastián de Erice, introductora de embajadores. A continuación, tiene que presentar las cartas credenciales al Rey, momento en el que será ya embajador oficial en España. Los países tampoco han retomado el Tratado de Amistad, que consiguió la celebración de varias reuniones de alto nivel. En la actualidad residen en España aproximadamente 61.000 argelinos y en Argelia hay una colonia española de en torno a 1.500 residentes. No obstante, el flujo de ciudadanos en ambos sentidos ha sido tradicionalmente muy relevante (unos 111.000 visados concedidos por los Consulados de España en Argelia durante el año 2019).
Además de los intereses estratégicos a nivel enérgético, la relación entre los dos países era preferente para España porque Argelia (es el primer suministrador de gas natural a España y está conectado mediante dos gasoductos), ayudaba en materia migratoria, de seguridad y de lucha contra el terrorismo. España, además, apoyaba económicamente a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) a los campamentos saharauis de Tinduf.
Desde hace cinco años, Fernando Morán Calvo-Sotelo es el embajador de España en Argelia y el diplomático que ha lidiado con la crisis con el país vecino, con quien ahora la relación da pasos para volver a encauzarse con el nombramiento del nuevo embajador.
