Rabat tiene cuatro reivindicaciones pendientes con España: dos relacionadas con el Sáhara, una con las aguas de Canarias y, más a largo plazo, Ceuta, Melilla, los peñones y las islas Chafarinas
Publicado en El Confidencial, por Ignacio Cembrero, el 1 de noviembre de 2025
Quizás el presidente Pedro Sánchez esté hoy convencido de que acertó, en marzo de 2022, alineándose con la solución que propugna Marruecos sobre el Sáhara Occidental en una carta que envió al rey Mohamed VI y que nunca ha querido hacer pública. Cambió entonces de postura para apoyar el plan de autonomía que propone Rabat para esa antigua colonia española.
A instancias de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el viernes por la noche una resolución que pide a Marruecos y al Frente Polisario que reanuden negociaciones pero «tomando como base la Propuesta de Autonomía» marroquí que describe como «la solución más viable» al conflicto que dura desde hace medio siglo.
Cada éxito diplomático marroquí, que afianza un poco más el apoyo internacional del que goza Marruecos para lo que llama su «causa nacional«, contribuye a envalentonar a su diplomacia y, a medio plazo, reforzará sus reivindicaciones territoriales sobre todos sus vecinos, especialmente España. Así opinan, por ejemplo, diplomáticos europeos que estuvieron acreditados en Rabat.
«Ha llegado el momento del Marruecos unificado, desde Tánger hasta La Güera, cuyos derechos y fronteras históricas nadie podrá vulnerar», afirmó el rey Mohamed VI en el discurso que pronunció el viernes nada más conocerse la votación en la ONU. La Güera es una aldea casi deshabitada en la punta sur del Sáhara Occidental que administra Mauritania.
Con su visita a Rabat, en abril de 2022, Sánchez no solo puso fin a la larga crisis bilateral, sino que inició una etapa de relaciones relativamente sosegadas. Estas lo son aún más desde que, en marzo de 2023, incorporó a Marruecos a la candidatura de España y Portugal para acoger en 2030 el Mundial de fútbol. Dejó incluso que fuera Mohamed VI el que anunciara que su reino organizaría también esa cita futbolística.
Pronto o tarde esa calma diplomática se romperá cuando Rabat reactive abiertamente unas reivindicaciones a las que no ha renunciado. Prueba de ello, por ejemplo, la asfixia a la que somete, desde al menos 2018, a las ciudades de Ceuta y Melilla.
Antes incluso de que llegue al Gobierno, Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, ha tenido un anticipo de lo que pueden ser las presiones marroquíes. Tras invitar en julio al congreso de su partido al delegado del Frente Polisario en España, Abdulá Arabi, recibió cartas de ministros marroquíes quejosos y Rabat cerró además, durante más de dos meses, las aduanas simbólicas de Ceuta y Melilla. Los populares gobiernan ambas ciudades.
Cuatro son las principales demandas marroquíes con relación a España, dos de ellas directamente relacionadas con el Sáhara Occidental.
1. Marruecos aspira a que España le transfiera el control del espacio aéreo del Sáhara que la empresa pública española ENAIRE ejerce desde Las Palmas de Gran Canaria para los vuelos civiles desde 1975. La prensa marroquí se ha eco con frecuencia de ese empeño de Rabat. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha desmentido que se vaya a efectuar ese traspaso.
2. Marruecos aspira a que España reconozca su soberanía sobre el Sáhara Occidental como lo hicieron los presidentes Donald Trump, en diciembre de 2020, y Emmanuel Macron, en julio de 2024. La prensa marroquí interpreta a veces erróneamente que el apoyo que brindó Sánchez a la oferta de autonomía equivale ya a un reconocimiento de soberanía.
3. Marruecos aspira a establecer una mediana entre Canarias y su costa atlántica que le sea favorable y que, por tanto, no respete íntegramente el derecho marítimo. Pretende que abarque también al Sáhara Occidental. España reconocería así la soberanía marroquí sobre esas aguas. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló, en octubre de 2024, el acuerdo de pesca con Marruecos porque incluía las aguas del Sáhara que no le pertenecen.
Marruecos aprobó además, en enero de 2020, sin previa consulta con España, dos leyes que amplían sus aguas territoriales y, sobre todo, su Zona Económica Exclusiva (ZEE) hasta las 200 millas (370 kilómetros). Esta invade la ZEE que España trata de registrar en Naciones Unidas.
Ambas potencias tienen también ambiciones sobre el monte Tropic situado a 450 kilómetros al suroeste de la isla de El Hierro en Canarias. Recela tierras y minerales raros en gran cantidad, pero hoy en día imposibles de explotar porque las tecnologías disponibles no permiten aún sacar partido de un yacimiento sumergido a 3.000 metros de profundidad.
La hoja de ruta que se dio a conocer en abril de 2022, al término de la visita de Sánchez a Rabat, anunció la «reactivación del grupo de trabajo sobre delimitación de espacios marítimos en la fachada atlántica«. El grupo se ha reunido desde entonces, pero no ha logrado ningún avance.
4. Marruecos desarrolla desde finales de la década pasada una estrategia tendente a asfixiar a Ceuta y Melilla en aras a presionar a España para que, pronto o tarde, entable un diálogo sobre el futuro de esas dos ciudades que, confía, debería desembocar en una transferencia de soberanía. Ha puesto al día la vieja idea de crear una «célula de reflexión» del rey Hassan II, solo que ahora presiona sobre el terreno.
Rabat hace esfuerzos para reducir la emigración irregular hacia Canarias y Andalucía, pero no así Ceuta. En lo que va de año llegaron a nado 2.890 inmigrantes irregulares, un 34% más que durante el mismo periodo del año anterior, según el Ministerio del Interior. Ceuta batió en verano su récord —más de 600— de menores tutelados por la ciudad. Las aduanas comerciales inauguradas en Ceuta y Melilla a principios de año no funcionan a causa de las trabas puestas por Rabat. Cruzar las fronteras terrestres de esas dos ciudades con Marruecos es un Vía Crucis. Se suele tardar horas a causa de la lentitud del control marroquí, cuyos aduaneros no aplican el régimen de viajeros vigente en los aeropuertos internacionales de Marruecos.
Cuando suscribieron la hoja de ruta, las autoridades marroquíes se comprometieron a que «la plena normalización de la circulación de personas y mercancías se restablecerá de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero (…)». Han incumplido este compromiso adquirido con el presidente Sánchez.
