Rabat ha elaborado una nueva oferta de autonomía, de 40 páginas, para la antigua colonia española. Pese a la presión estadounidense Argel y los saharauis no renuncian, por ahora, a la autodeterminación pactada hace 35 años
Por Ignacio Cembrero, publicado en El Confidencial, el 7 de febrero de 2026
Este domingo. Marruecos y el Frente Polisario se disponen a negociar en Madrid el futuro del Sáhara Occidental bajo la batuta de los representantes del presidente Donald Trump, según fuentes diplomáticas conocedoras de la reunión. También se sentarán en la mesa dos potencias vecinas, Argelia y Mauritania.
La negociación se desarrollará en la sede de la Embajada de EEUU en el más absoluto secreto. Así lo han pedido Massad Boulos, representante de Trump para África, y Michael Waltz, embajador de EEUU ante Naciones Unidas. Sus interlocutores serán los jefes de las cuatro delegaciones, de tres miembros cada una, que estarán encabezadas por los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, de Argelia, Ahmed Attaf, de Mauritania, Mohamed Salem Ould Merzoug, y el jefe de la diplomacia del Polisario, Mohamed Yeslem Beissat.
También tomará parte en el encuentro Staffan de Mistura, el enviado especial del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental que, en teoría, copatrocina la negociación. Desde principios del otoño es, en realidad, la diplomacia de EEUU la que lleva la voz cantante, marginando a Naciones Unidas.
La reunión del domingo es la continuación de una primera toma de contacto que se desarrolló durante 48 horas en Washington —en un principio iba a celebrarse en Florida— hace ya dos semanas. Aquella cita entre esos mismos interlocutores también fue secreta y ni siquiera la prensa estadounidense informó sobre ella.
Massad Boulos, el africanista de Trump, declaró hace un mes al diario libanés An Nahar que resolver el conflicto del Sáhara Occidental era para EEUU una «máxima prioridad«. Desde entonces pisa el acelerador. A finales de enero viajó a Argel, donde fue recibido por el presidente Abdelmadjid Tebboune. Sabe que las autoridades argelinas ejercen una gran influencia sobre el movimiento independentista saharaui.
Massad Boulos insiste en que la negociación debe partir de la resolución 2797 aprobada en octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta considera que la propuesta de autonomía marroquí para la antigua colonia española es la que permitirá «conseguir una solución política final, justa, duradera y mutuamente aceptable».
Hasta hace un mes, la propuesta de autonomía marroquí, presentada en noviembre de 2007, consistía solo en tres escuetos folios en los que se esbozaba una autonomía alejada de lo que son en España las comunidades autónomas o los Länder alemanes. A lo largo de los últimos meses, Staffan de Mistura, Francia y, sobre todo, EEUU, han insistido a Rabat en que dé más consistencia a su plan. Lo hizo finalmente en enero.
La nueva oferta marroquí, de 40 folios, ha sido elaborada por tres consejeros reales, Fouad Ali el Himma, Taieb Fassi-Fihri y Omar Azziman, que fue embajador de Marruecos en España. Han contado con la colaboración del jefe del servicio secreto exterior (DGED), Yassin Mansouri, de los ministros de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y de Interior, Abdelouafi Laftit.
La propuesta de Rabat se queda aún algo corta, según la primera evaluación de los representantes estadounidenses. Una auténtica autonomía concedida a los saharauis obligaría a una reforma de la Constitución marroquí. En un país tan centralizado como Marruecos, podría además suscitar reivindicaciones similares en varias regiones, empezando por el Rif, cuya última rebelión pacífica fue aplastada en 2017 y cuatro principales líderes siguen encarcelados.
Aun así, la diplomacia marroquí lleva años trabajando con éxito para recabar apoyos para su plan de autonomía. El conjunto de los países de la UE lo respaldaron, por primera vez, en el Consejo de Asociación con Marruecos del 29 de enero en Bruselas. España se adelantó cuatro años y lo hizo a través de la carta que el presidente Pedro Sánchez envió al rey Mohamed VI. Dos democracias, EEUU y Francia, han ido incluso más lejos reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
El primer objetivo de Rabat es lograr que la MINURSO, el contingente de Naciones Unidas desplegado en el Sáhara Occidental, sea desmantelado o, por lo menos, reducido a su mínima expresión. Aspira a conseguirlo en abril, cuando se desarrollen consultas entre Estados miembros del Consejo de Seguridad, o como tarde en octubre, cuando deberá decidir si prorroga su mandato.
Los recortes presupuestarios ya lo han mermado. Yusef Jedian, el palestino que dirigía desde 2016 la oficina de enlace de la ONU en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (suroeste de Argelia), fue despedido a finales de noviembre y no será sustituido.
Uno de los cometidos de la MINURSO era organizar el referéndum de autodeterminación de los saharauis que Marruecos y el Polisario pactaron, a través de la ONU, en 1991. Las trabas puestas por Rabat y la falta de firmeza del egipcio Boutros Boutros-Ghali, entonces secretario general de Naciones Unidas, dieron al traste con esa consulta.
La elección de Madrid para celebrar la reunión es una decisión unilateral de la diplomacia estadounidense tomada, quizás, por razones prácticas. Para negociar un solo día no merecía la pena obligar a los ministros magrebíes a desplazarse hasta Washington. El Ministerio de Asuntos Exteriores español no ha estado asociado con la preparación de la cita madrileña. Su titular, José Manuel Albares, aprovechará, sin embargo, la ocasión para recibir hoy sábado en el Palacio de Viana a sus homólogos de Argelia y Mauritania.
A mediados de septiembre, EEUU ya eligió Madrid para negociar con China sobre aranceles. Asuntos Exteriores sí facilitó entonces el lugar de la reunión, el Palacio de Viana, en pleno centro de la capital. Tras ser recibidos por el ministro José Manuel Albares, allí se sentaron frente a frente el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng.
Este domingo. Marruecos y el Frente Polisario se disponen a negociar en Madrid el futuro del Sáhara Occidental bajo la batuta de los representantes del presidente Donald Trump, según fuentes diplomáticas conocedoras de la reunión. También se sentarán en la mesa dos potencias vecinas, Argelia y Mauritania.
