El regreso de los camiones de los feriantes a la Península reactiva la inmigración de menores marroquíes, que aspiran a colarse para cruzar el Estrecho. La ciudad acoge a 452 menores y su sobreocupación es del 414 %
Por Ignacio Cembrero, publicado en El Confidencial, el 7 de agosto de 2025
Más de un centenar de marroquíes, entre ellos un puñado de menores de edad, intentaron llegar a nado a las playas de Ceuta hasta la madrugada del miércoles aprovechando unas condiciones climatológicas favorables, especialmente la niebla que dificulta su interceptación.
La avalancha de nadadores demuestra que Ceuta continúa siendo el único frente migratorio en el que sigue en aumento el desembarco de ‘sin papeles’ en España procedentes de Marruecos, mientras que en todos los demás disminuye y también cae en la ruta de Mauritania a Canarias.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles aseguró que habían sido más de 60 los menores que se pusieron a bracear rumbo a Ceuta entre el martes y el miércoles, pero desde el Gobierno local ceutí rebajan la cifra a solo 7 los que finalmente llegaron a su destino. Los demás habrían sido interceptados en el mar y obligados a dar media vuelta.
En la segunda quincena de julio, 361 jóvenes, muchos de ellos menores, pusieron pie en las playas ceutíes, según el Ministerio del Interior español. El incremento fue del 429% con relación a la media de llegadas de enero a principios de julio. Los peores días fueron el 18 de julio, en el que arribaron 71 adolescentes, y el 25, con 60.
Estos datos explican que, el miércoles a mediodía, Ceuta tenía a 452 menores tutelados, a los que hay que añadir unos 60 registrados, pero ausentes porque se han escapado de los centros de acogida, casi siempre con la intención de dar el salto a la Península. “La sobreocupación es del 414%”, señala al teléfono Alberto Gaitán, consejero ceutí de presidencia. “Desde principios de año han entrado 452 menores”, precisa. Es decir, uno por cada 187 habitantes, un récord en España.
Gaitán espera ansioso que el Consejo de Ministros apruebe, el 26 de agosto, un segundo real decreto que establezca cupos definitivos de menores no acompañados por comunidades autónomas. A Ceuta le corresponderían, por tamaño y población, solo 27; 16 veces menos de los que alberga hoy en día.
Muchos de los que nadan hasta Ceuta en estas fechas tratan de zafarse de los controles de la Guardia Civil y de la policía para intentar esconderse en las decenas de camiones que transportarán hasta la Península las atracciones de las Fiestas Patronales que acaban de concluir en la ciudad autónoma. Por eso, las fuerzas de seguridad iniciaron el miércoles de madrugada la llamada Operación Feriante, que acabará el viernes, y que consiste en registrar a fondo los vehículos antes de que embarquen.
Nada más empezar localizaron en uno de ellos, a un marroquí de 16 años oculto en un vehículo. Minutos antes, la delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, había declarado a la prensa que “los inmigrantes no llegan a los camiones porque el control fronterizo es importante”.
En lo que va de año, hasta finales de julio, se han contabilizado 1.455 entradas irregulares en Ceuta, casi todas por mar, aunque el Ministerio del Interior se empeña en presentarlas en su gran mayoría como accesos por tierra. Al margen del incremento de las llegadas hay otras dos novedades. Pequeños pesqueros marroquíes acercan a veces, a cambio de un pago, a los jóvenes a varios centenares de metros de la costa donde se echan al agua.
Para evitar ser descubiertos, algunos nadadores alargan además el trayecto alejándose del espigón que separa la playa ceutí del Tarajal del término municipal de la ciudad marroquí de Castillejos (Fnideq para los marroquíes). Este recorrido, más largo y mar adentro, conlleva también más riesgos. Guillermo Lorenzo, secretario de la asociación de guardias civiles Jucil en Ceuta, señaló el miércoles en EsRadio que desde principios de año fueron recuperados del mar 14 cadáveres no identificados. El mar no siempre devuelve los cuerpos sin vida, con lo que es de suponer que el número de muertos fue más elevado.
La prensa ceutí aseguró que hubo colaboración de las autoridades marroquíes, especialmente en la Gendarmería, a la hora de interceptar a jóvenes nadadores. Los marroquíes “en ocasiones miran para otro lado, aunque sí es cierto que otras veces neutralizan la entrada desde su territorio”, comentó, sin embargo, Lorenzo en la radio.
Para frenar las entradas irregulares a Ceuta se podría, del lado español, alargar el espigón, que marca en el mar la frontera entre los dos países, como lo han pedido diversas asociaciones de la Guardia Civil. Las autoridades españolas nunca se han atrevido a hacerlo sin el visto bueno de Rabat, que no lo acaba de darlo. Del lado marroquí también se podrían mejorar los controles, sobre todo de noche.
Relación con Marruecos
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recalcó el martes en Onda Cero que con Marruecos “las fronteras están ahora completamente seguras” a diferencia de lo que ocurría, según él, cuando gobernaba España el Partido Popular. Es cierto que desde que, en marzo de 2022, el presidente Pedro Sánchez envió una carta al rey Mohamed VI alineándose con la solución autonómica que el monarca propugna para resolver el conflicto del Sáhara Occidental, Rabat hace esfuerzos en materia migratoria.
Prueba de ello es que de enero a julio la inmigración irregular por mar a España ha disminuido un 32,5% (20.258 llegadas), según Interior. El bajón es especialmente llamativo en Canarias (-46,1%). Ahí el grueso del mérito corresponde ahora a Mauritania, desde donde zarparon en 2024 la mayoría de los cayucos.
La única gran ruta que causa gran preocupación es la que desemboca en Baleares, pero todos los que llegan a ese archipiélago salen de Argelia, no de Marruecos. Son en su mayoría subsaharianos. Los somalíes son ahora los más numerosos, hasta el punto de que hay pateras que parecen estarles reservadas porque no se mezclan con pasajeros de otras nacionalidades.
Hasta finales de julio pusieron pie en Baleares 3.822 inmigrantes irregulares, un 124% más que durante los siete primeros meses de 2024. Es una cifra récord que ya augura que a fin de año se superará la marca muy alta alcanzada en 2024: 5.882 inmigrantes irregulares.
