La llegada a España por mar de inmigrantes de nuevas nacionalidades inquieta a las fuerzas de seguridad. La inmigración irregular bajó, sin embargo, es probable que, tras la reconciliación, Argelia se esfuerce en frenarla más
Por Ignacio Cembrero, publicado en El Confidencial, el 8 de marzo de 2025
Las fuerzas de seguridad lo llaman «agujero negro» aunque no se trate, como en astronomía, de una enorme concentración de materia, sino más bien de emigrantes que aspiran a llegar a Canarias. Se refieren a La Güera, un poblacho fantasma entre Mauritania y el Sáhara Occidental de donde zarpan numerosas embarcaciones.
El llamado «agujero negro» y la aparición de nuevas nacionalidades entre los migrantes irregulares llegados a España son dos motivos de preocupación para la Guardia Civil sobre la que recae el grueso de la lucha contra la inmigración. El instituto armado ha recibido, en cambio, dos buenas noticias. La última es la estadística migratoria que facilitó el miércoles el Ministerio del Interior. La penúltima es la presunción de que Argelia va, por fin, a colaborar para frenar el fenómeno.
1. Un informe reservado de la Guardia Civil de finales de enero señala «la falta de eficacia en las costas de la zona de Cabo Blanco en Mauritania, origen de la mayor parte de los cayucos arribados a Canarias», sobre todo a Lanzarote. Cabo Blanco es una especie de dedo alargado de 65 kilómetros de largo que se adentra en el Atlántico, cuya mitad oriental pertenece a Mauritania, mientras que la occidental es el Sáhara Occidental. Allí hubo un pueblo pesquero, La Güera, en tiempos de la colonia española. Hoy en día está deshabitado y en ruinas.
Cuando en 1979 Marruecos se adueñó de la parte sur del Sáhara Occidental que España había entregado a Mauritania, optó por no tomar La Güera, aunque lo consideraba suyo. Se lo dejó provisionalmente al vecino mauritano. «La Güera se ha convertido ahora en uno de los lugares más utilizados para zarpar hacia Canarias», escribió en febrero en el digital Cridem de Nuakchot el periodista mauritano Souleyman Hountou Djiogo.
«La Güera es un territorio olvidado en el que el Ejército [mauritano] tiene de vez en cuando presencia, pero para ser cómplice, y está bañado por un mar que apenas está vigilado», prosigue el periodista. «(…) los migrantes no viajan solo gracias a los traficantes», porque el Ejército «juega un papel clave en este negocio mortal», asegura.
La Güera es «una mezcla de traficantes experimentados, militares y guardacostas corruptos y una nula vigilancia marítima», según Souleyman Hountou Djiogo. Él reside ahora en Francia, pero precisa, en conversación con El Confidencial, haber vivido cinco años en la zona que volvió a visitar recientemente.
2. Otro motivo de zozobra es que entre los inmigrantes llegados a la Península y a Baleares aparecieron recientemente nacionalidades nada habituales. En 2024 desembarcaron paquistaníes (384), somalíes (347), sirios (263) y sudaneses (168), según el balance estadístico de la Secretaría de Estado de Seguridad. Son pocos comparados con los «sin papeles» tradicionales, entre los que predominaron los malienses (17.453), seguidos por los senegaleses (12.935), los argelinos (10.037) y los marroquíes (8.581). La guerra que asola Mali y las exacciones contra la población civil que comete el Ejército regular y la milicia rusa de Wagner explican por qué tantos malienses huyen de su país.
Aunque es marginal, la aparición de esas nuevas nacionalidades es reveladora del traslado de la presión migratoria del Mediterráneo central, de Libia y Túnez a Italia, al occidental. La política migratoria del Gobierno de Giorgia Meloni y sus acuerdos con países norteafricanos lograron rebajar las llegadas de inmigrantes a Italia en 2024 en un 58%, hasta los 66.117. En los dos primeros meses de este año está, sin embargo, repuntando (7.125 migrantes, el 11% menores).
3. La inmigración irregular ha experimentado, en cambio, en España una disminución en los dos primeros meses de 2025, según la estadística publicada por Interior. Cayó globalmente casi un 35%, especialmente en Canarias, donde la disminución fue del 40,2%. Solo se registraron 7.138 llegadas en el archipiélago. Subió, sin embargo, un 17,8% en la Península y Baleares, donde desembarcaron 1.828 inmigrantes.
Pese a estos buenos datos, España siguió siendo en enero el país del sur de la UE al que más inmigrantes irregulares llegaron por mar, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La Península y Canarias acogieron ese primer mes a 5.459, mientras que Italia recibió a 2.873 y Grecia a 2.938.
4. La visita que hizo a Madrid, el 24 de febrero, el ministro del Interior de Argelia, Brahim Merad, para reunirse con su homólogo español, Fernando Grande-Marlaska, debería tener dos consecuencias positivas. La primera es que la Marina Nacional y la Gendarmería argelina harán mayores esfuerzos para impedir la emigración hacia España.
En 2024 se batió un récord en Baleares con el desembarco de 5.994 inmigrantes procedentes de Argelia, según ACNUR, o 5.846, según Interior. El incremento, con relación a 2023, fue del 165%. A esa cifra hay que añadir los que zarparon también de Argelia y pusieron pie en las costas de Alicante, Murcia y parte de los que lo hicieron en Almería, que recibe también pateras de Marruecos.
La carta del presidente Pedro Sánchez al rey Mohamed VI, alineándose con la solución que propugna Marruecos para resolver el conflicto del Sáhara Occidental, provocó sanciones de Argelia a España. Desde el 2 de abril de 2022, rechazó repatriar a inmigrantes en situación irregular. Tras la visita de Brahim Merad, se prevé que rectificará y aceptará devoluciones, aunque sea con cuentagotas. Estas tienen un cierto efecto disuasorio sobre los jóvenes que anhelan emigrar.
Grande-Marlaska agradeció a su huésped la cooperación bilateral con Argelia, «socio clave» de España, según él, en materia policial y migratoria, señala un comunicado que difundió Interior. No tiene nada que agradecerle de su falta de su colaboración estos últimos años ni tampoco de cómo ha empezado 2025 en Baleares. Hasta finales de febrero llegaron al archipiélago 823 «sin papeles», un 162% más que durante el mismo periodo del año pasado, según la agencia EFE. Quizás haya querido el ministro dar las gracias a su homólogo por anticipado, porque sabe que ahora, por fin, sí cooperará con España.
Las fuerzas de seguridad lo llaman «agujero negro» aunque no se trate, como en astronomía, de una enorme concentración de materia, sino más bien de emigrantes que aspiran a llegar a Canarias. Se refieren a La Güera, un poblacho fantasma entre Mauritania y el Sáhara Occidental de donde zarpan numerosas embarcaciones.
