Con su histriónico revisionismo, Trump legitima a Putin, que se anexiona Ucrania porque le da la gana y ve a Finlandia como un antiguo territorio que recuperar
Por José Ignacio Torreblanca, publicado en El Mundo el 11 de enero de 2025
Confieso que Donald Trump me está haciendo incrementar mi respeto por Putin. Quiero decir, para justificar la invasión de Ucrania Putin se molestó en escribir un largo ensayo (4.000 palabras es mucho para un dictador) argumentando que Ucrania era parte indivisible de Rusia desde tiempo inmemorial. Para ello tuvo que documentarse, aunque fuera acudiendo a historiadores de pega, consumir muchas páginas de basura esencialista y producir un texto mínimamente articulado.
Para Trump, que esta semana ha manifestado su creencia del absurdo que supone el hecho de que Canadá sea un Estado soberano, a lo que ha sumado la vocación de hacerse con Groenlandia, la cuestión no requiere de argumentos históricos o identitarios, ni siquiera inventar un falso agravio. Para Trump, se trata de un problema puramente inmobiliario: ha mirado los solares que lindan con su finca y los ha visto muy vacíos y desaprovechados, así que, en pura lógica de eficiencia empresarial, ha decidido que merece la pena hacerse con el lucro cesante y poner esos buenos bienes a rendir para Estados Unidos. Sumado a su intención de recuperar el Canal de Panamá, asistimos a una revitalización de la Doctrina Monroe: predica el aislacionismo, pero siempre que América quede para los americanos (esto es, los estadounidenses). Bienvenidos al siglo XIX.
Con su histriónico revisionismo, que no llegará a ningún lado (¿o sí?), Trump legitima a Putin, que se anexiona Ucrania porque le da la gana, ve a Finlandia como un antiguo territorio díscolo que recuperar y mata a miles de sirios para lograr mantener una base naval estratégica en el Mediterráneo. En plena discusión sobre las garantías de seguridad a Ucrania, Francia y Alemania salen a ofrecer una garantía de seguridad a … Dinamarca. Sí, según el Tratado de la UE, un ataque a Groenlandia sería un ataque a toda la UE. Luego corres a repasar el artículo 5 del Tratado de Washington (esto es, de la OTAN), y lees que «las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas». Ya, ¿y si es un miembro (encima el más grande) el que ataca a otro? Dijimos que el 25 traería incertidumbre… Y todavía no ha tomado posesión…
