En las últimas décadas Barghouti ha sido testigo y partícipe de todas las conversaciones de paz, incluida la de Madrid en 1991
Publicado en El Mundo, el 5 de octubre de 2024
Mustafa Barghouti (Jerusalén, 1954) es fundador de la Iniciativa Nacional Palestina junto al filósofo Edward Said, una alternativa política a Al Fatah y Hamas, que aboga por la resistencia no armada a la ocupación israelí. Quedó segundo en las presidenciales de 2005, por detrás de Mahmud Abás, líder de Al Fatah y actual presidente de la Autoridad Palestina. Dos años después ejerció de ministro de Información. En las últimas décadas Barghouti ha sido testigo y partícipe de todas las conversaciones de paz, incluida la de Madrid en 1991. Actualmente reside en Ramala.
Pregunta. En el último año se han producido operaciones militares casi a diario en Cisjordania. ¿Cómo ve la situación allí?
Respuesta. Cisjordania ha sido agredida de forma sistemática y generalizada no solo este último año, sino también el anterior. Israel ha traspasado cualquier límite o control. El ataque en Tulkarem es muy peligroso porque demuestra que Israel está dispuesto a utilizar los ataques aéreos y el armamento militar contra gente que está bajo su ocupación. Es increíble que enviaran aviones de combate para lanzar cohetes contra una zona civil, contra un café. Tenemos 18 personas muertas, la mayor masacre desde la Segunda Intifada. Están bombardeando, matando y destruyendo porque quieren crear una reacción fuerte que pueda justificar sus futuros ataques.
P. ¿Qué busca Israel en Cisjordania?
R. Ayer estuvimos atrapados en un puesto de control en Jericó durante cuatro horas. Cisjordania está partida en pedazos. No hay contigüidad para viajar de una zona a otra desde hace un año entero. Antes tardabas 20 minutos en cruzar, ahora son tres horas. Están paralizando la economía en Cisjordania. Está claro que el objetivo es poner a la gente en condiciones socioeconómicas muy difíciles para que se vayan. Creo que ese es su objetivo, la limpieza étnica de Cisjordania.
P. ¿En las conversaciones para alcanzar un alto el fuego en Gaza, Israel insistió en que no hay un interlocutor válido del lado palestino. ¿Cree que hay algún interlocutor válido en el lado israelí para lograr una tregua?
R. No, este gobierno definitivamente no tiene ningún socio para la paz, ni en el gobierno ni en la oposición. Lo que vemos no es sólo un gobierno fascista, sino también una tendencia en la sociedad israelí. Si yo fuera israelí, estaría muy preocupado porque las tendencias fascistas acabarán dañando incluso a los israelíes. No se puede permitir que gente como Ben Gvir esté a cargo de Cisjordania y de la seguridad interna del país.
P. Qatar, Jordania o Arabia Saudí han anunciado en el último año iniciativas para mediar en el conflicto y encaminar las conversaciones hacia el reconocimiento del Estado Palestino. ¿Confía en las propuestas de países vecinos?
R. Aunque Jordania o Arabia Saudí fueran sinceros, no significa nada porque Israel no quiere la paz. No se puede hablar de una solución de dos Estados como hacen algunos países, sin exigir el fin inmediato de la ocupación, sin exigir la eliminación de todos los asentamientos ilegales de Cisjordania y sin reconocer a Palestina. Así que cualquiera que me hable de una solución de dos Estados y no diga que eso significa eliminar la ocupación y los asentamientos y que está dispuesto a reconocer a Palestina, considero que no es más que una hipocresía para darle a Israel más tiempo para terminar el trabajo de imponer hechos sobre el terreno mediante la creación de marcos legales.
P. ¿Cómo cree que se puede detener la guerra y darles a los palestinos plenos derechos?
R. Necesitamos tres cosas. Primero, los palestinos tenemos que mantenernos firmes y no abandonar nuestro país, que es el factor más perjudicial y crucial. En segundo lugar, tenemos que resistirnos a los actos ilegales israelíes. Y en tercer lugar, tenemos que exigir e imponer sanciones y un boicot a Israel. Sólo si se imponen sanciones podremos ver cambios en Israel. Israel tiene que sentir que el coste de su ocupación es mayor que los beneficios, esa es la única manera de cambiar el rumbo.
P. Se cumple un año del ataque de Hamas en Israel. Con la perspectiva de estos meses, ¿qué considera que ocurrió ese día?
R. Creo que el 7 de octubre fue el resultado, no una causa, de 76 años de limpieza étnica de los palestinos, en los que el 70% de la población fue desplazada. Fue el resultado del asedio que se impuso en Gaza, un asedio que prohibió a Gaza tener electricidad, agua y agua potable. Incluso cuando Hamas nos escuchó y se comprometió con la no violencia durante cinco años, del año 2014 al 2019, Israel respondió matando y disparando a personas. Antes del 7 de octubre, perdimos más de 400 palestinos en Cisjordania. Por supuesto, hubo una reacción a eso.
P. Usted participó en las conversaciones mediadas por Pekín para lograr un acuerdo de unidad nacional entre facciones palestinas, poniendo fin a las divisiones entre Fatah y Hamas. No parece que la situación haya cambiado, ¿ve alguna esperanza de unidad?
R. He luchado toda mi vida por la unidad. Fui uno de los mediadores en un acuerdo de unidad nacional y de gobierno entre Hamas y Fatah en 2006, donde creamos el único gobierno de unidad de nuestra historia. Yo mismo redacté la Declaración de Pekín, que, en mi opinión, cuenta con indicaciones muy claras de los pasos específicos para unificar a los palestinos, incluida la formación de un gobierno de consenso nacional. Como reforma democrática la declaración tuvo mucho éxito. El problema es que hasta ahora la Autoridad Palestina no ha mostrado ningún interés en aplicarla, aunque Fatah la firmó, al igual que Hamas y otros partidos. Así que la pelota está en el tejado de la Autoridad Palestina. La gente no va a esperar eternamente. Hay muchas críticas por su falta de democracia, por la cancelación de elecciones. Por eso la única salida es implementar este acuerdo, porque no podemos enfrentar todos estos desafíos que presenta Israel sin estar unidos.
P. ¿Qué le impide a la Autoridad Palestina apoyar el acuerdo?
R. Debería preguntarles a ellos. Creo que se están ahogando en el viejo sistema y no pueden entender los cambios que han ocurrido hasta ahora. En concreto, que el acuerdo de Oslo (1993) está muerto y que se están aferrando a una ilusión. Israel está privando a la Autoridad Palestina de toda autoridad. En mi opinión, tal vez tengan miedo de lo que pueda pasar. Lo que necesitamos ahora es nuestra unidad y un programa conjunto para nuestro pueblo.
