Ganar elecciones no sirve de nada si no puedes sumar los apoyos para gobernar. Y aquí es donde Meloni cojea
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA, en El Mundo, el 28 de junio de 2024
La presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, no ha ocultado su enfado en los últimos días. Considera que ha ganado las elecciones europeas al canciller alemán, Olaf Scholz, y al presidente de la República francesa, Emmanuel Macron. Y que, aún así, estos y otros dirigentes comunitarios han intentado ningunearla. ¿Y saben qué? Tiene razón en las dos cosas. Gracias a su pujanza, su grupo político, ECR (en el que están Vox y otras fuerzas de derecha radical), se ha convertido en la tercera fuerza política en el Parlamento Europeo, quedando por encima de los liberales de Macron, con los que rivaliza. Como, además, los socialistas siguen siendo segundones y perdedores en Alemania y España, y a su vez, los verdes se pegaron un gran batacazo en las urnas (han pasado de 71 a 53 escaños), Meloni estaba convencida de que el próximo Gobierno de la UE tendría que reflejar los resultados de las elecciones y, en consecuencia, girar hacia la derecha populista.
Pero, como ya sabemos por entornos más cercanos, ganar elecciones no sirve de nada si no puedes sumar los apoyos para gobernar. Y aquí es donde Meloni cojea. Los populares, por más debilitados que estén sus socios socialistas y liberales, no podían prescindir de ellos para llevar de nuevo a Ursula von der Leyen a la presidencia de la Comisión. Y, además, Meloni y el ECR no le eran suficientes a la alemana para lograr los 361 votos que ésta necesita para ser investida para un nuevo mandato. Eso explica la lógica y la facilidad con la que los tres socios tradicionales de gobierno (populares, socialistas y liberales) se han puesto de acuerdo para repartirse los principales puestos de poder en las instituciones europeas e ignorar a Meloni en la negociación previa al Consejo Europeo.
Meloni podía negarle el apoyo a Von der Leyen e intercambiar un posible bloqueo, como es frecuente en Bruselas, por algo valioso (como una gran Comisaría para Italia). O, alternativamente, ponerse a trabajar para lograr que Von der Leyen fracase en el Parlamento y, así, abrir una gran crisis en la UE. Pero Meloni llegó ayer a Bruselas consciente de que un enfrentamiento con Von der Leyen fracasado podría derivar en que después la alemana les ningunee a ella y a Italia durante toda la legislatura.
¿Qué es más disruptivo? ¿Estar dentro de la Comisión velando por los intereses de Italia y con ECR e incordiando a socialistas, liberales y verdes? ¿O estar fuera liderando la insurrección anti establishment, esperando a que se sume Le Pen y otros? Los dos escenarios confirman que Meloni tiene un gran poder en la Europa de hoy.
