El Alto Representante de la UE prosigue su viaje a la isla, con gran trasfondo económico
Publicado en El Mundo, el 27 de mayo de 2023
Josep Borrell continuó ayer su visita a La Habana, repleta de retos, lanzando mensajes a diestra y siniestra. El primero a la propia revolución cubana, que en los últimos meses ha redoblado su romance político con Vladimir Putin. «Es necesario que el mundo se enfrente a quien ha agredido a un país, Ucrania, sin ninguna razón, desestabilizando la economía de todo el mundo», exigió el Alto Representante de la Unión Europea en una de sus intervenciones.
El Gobierno de Miguel Díaz-Canel, junto a las revoluciones chavista y sandinista, no sólo es hoy el principal aliado de Rusia en el patio trasero de Estados Unidos. También participa con sus distintas herramientas en la estrategia de propaganda y desinformación del Kremlin, que tanto eco consigue en América Latina y el Caribe.
Borrell preconizó la ayuda europea como factor clave para que Cuba supere el actual desabastecimiento energético, que ha profundizado su eterna crisis socioeconómica. Pese a sus quejas por la reducción de exportaciones petroleras desde Venezuela y Rusia, la revolución cubana depende de sus dos aliados, más México, para combatir la falta de gasolina.
En sus ocho páginas de la edición de ayer, el Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) y principal periódico de la isla, no hizo ni una sola mención a la visita de Borrell, aunque no dudó en destacar el acercamiento de La Habana a San Marino y el viaje a Cuba de la vicepresidenta de Gabón. Todo ello pese a los beneficios que entraña la presencia europea en la isla como principal socio comercial y mayor inversor, incluidos los 14 millones de euros prometidos para los autónomos de la isla.
PRESOS POLÍTICOS
Borrell aprovechó para anunciar que antes de fin de año celebrará con las autoridades cubanas un diálogo sobre derechos humanos, cuando todas las miradas estaban puestas en el político y en sus capacidades diplomáticas para que ayude a que se abran las puertas de las mazmorras castristas. La disidencia cubana y los organismos de derechos humanos han presionado al dirigente europeo ante un viaje que se lleva a cabo con 15 prisioneros políticos en huelga de hambre. Según los datos de Prisoners Defenders, en las cárceles de la revolución hay 1.045 presos políticos.
«La UE y Josep Borrell merecen un Premio Nobel de incoherencia. La distancia es abismal entre los valores e intereses declarados en su política exterior hacia Latinoamérica y las acciones cortoplacistas y complacientes hacia Cuba, principal aliado de Rusia en la región», disparó el historiador Armando Chaguaceda, uno de los principales especialistas en revoluciones del continente.
«Escuchando voces cubanas en Centro Habana», destacó el ex canciller español en sus redes sociales. «Hablamos sobre sus inquietudes y desafíos de la realidad cotidiana. Comimos pastel de guayaba. Me enseñaron jugadas de dominó (una de las costumbres nacionales favoritas de los cubanos)», añadió Borrell. Precisamente en la canción Patria y Vida, convertida en himno libertario de los demócratas cubanos, se apela a ese mismo dominó: «Ya se acabó, 60 años trancados el dominó, tú 59 (el año en que triunfó la revolución), yo doble 2 (el año después a la rebelión popular del 11J)».
Borrell insistió en que la UE pretende consolidar una relación con Cuba de «diálogo constructivo y crítico cuando es necesario, promoviendo cooperación y un modelo socioeconómico asentado en valores y derechos».
Bajo estas condiciones se desarrolló ayer el tercer encuentro de alto nivel del Consejo Conjunto de Cuba con la UE. El jefe de la diplomacia europea también mantuvo el tradicional encuentro con la Iglesia católica «por su importante papel a la hora de afrontar los desafíos de la realidad cubana».
