La efervescencia desarrollada por Xi en las últimas semanas, tras largo tiempo prácticamente varado, constituye una ofensiva diplomática en toda regla.
Publicado en El Mundo, el 25 de marzo de 2023
Sin perjuicio de aspirar a simbolizar el destronamiento de EEUU como actor por antonomasia en la región, cabe calificar de brillante el efecto sorpresa en Oriente Medio del acuerdo entre Irán y Arabia Saudí.
En cuanto a su reciente visita a Putin, habremos de calibrar a futuro la aceptación rusa del yuan para pagos con Asia, África y América Latina.
Y también fruto del encuentro, la construcción del gasoducto «Power of Siberia 2» –2600 km, el doble que el Nord Stream 1–, respaldado por el macrocontrato de suministro a 30 años, compensando en China la pérdida de clientela europea.
Por fin, la profusa actividad en torno al «Plan de Paz en Ucrania» para situarlo en la agenda global y consagrar a Xi como mediador, alcanza al mismísimo Pedro Sánchez (España ostenta la próxima presidencia rotatoria de la UE), quien viajará a Pekín el jueves.
De materializarse, el pretendido encauzamiento del que sin duda representa el principal problema internacional de hoy, arrastraría un vuelco mayúsculo de los equilibrios de poder en el tablero del mundo.
