China persigue una victoria internacional, presentándose como un país con voluntad de paz, una trampa de la que España debe cuidarse
Artículo de José Ignacio Torreblanca, publicado en El Mundo el 24 de marzo de 2023
Sr. Presidente. Adjunto le remito nota relativa a su próxima visita a Beijing.
Hay que celebrar la invitación: ofrece una inmejorable oportunidad para situar a España en el núcleo de los países que lideran la diplomacia en torno a la guerra de Ucrania. Sin embargo, no hay que caer en la complacencia. Tenga en cuenta que la diplomacia china mide sus movimientos con mucha precisión. Como se dice en el mundo diplomático, cuando a uno le invitan a cenar hay que preguntar: ¿como invitado a la mesa o como parte del menú? Para no ser parte del menú chino es necesario tener en cuenta lo siguiente.
Primero. Rusia está en un momento muy difícil. Su ejército está extendido por un frente amplísimo, sufriendo enormes bajas y sin capacidad para culminar las ofensivas en curso. Lo peor está por venir. Con la primavera, el ejército ucraniano pondrá en juego el armamento y el entrenamiento facilitado por los aliados. Nada le vendría mejor a Putin que un alto el fuego que le permitiera evitar las próximas ofensivas ucranianas y fortificar la línea del frente para consolidar la anexión ilegal de lo ganado hasta ahora. Por tanto, sea consciente de que ni EEUU, la UE o Ucrania son partidarios de ese alto el fuego. Y recuerde que Putin, que niega la existencia del Estado e identidad ucraniana, acaba de recibir una orden de arresto internacional para responder por crímenes de guerra.
Segundo. Tenga en cuenta que China no es un mediador imparcial. Recordemos que sólo 20 días antes de la guerra, el 4 de febrero de 2022, Vladimir Putin y Xi Jinping firmaron una asociación estratégica «sin límites» y «sin áreas prohibidas de cooperación». Mientras que Putin endosó la soberanía china sobre Taiwan, Xi se sumó a la petición de que la OTAN no se expandiera y refrendó la exigencia rusa de garantías de que Ucrania no caería bajo la influencia de EEUU y la UE. ¿Informó Putin a Xi de su intención de invadir Ucrania tres semanas después? No lo sabemos, pero es dudoso que Putin engañara a Xi en algo tan fundamental. Por tanto, Xi habría avalado la guerra.
Tercero. Fíjese en la ambigüedad del punto 1 de la propuesta de paz china (respeto a la integridad territorial y soberanía). ¿De Ucrania en sus fronteras internacionales legalmente reconocidas por todos menos cinco miembros de la ONU? ¿O de la Rusia que niega la existencia de Ucrania y se ha anexionado cuatro provincias ucranianas? Pida a Xi aclaraciones sobre si eso significa convalidar esa anexión o pedir a Moscú que se retire a sus fronteras internacionales. A continuación, trasládele que el punto 2 de su plan de paz (cercenar la soberanía de Ucrania para elegir sus alianzas internacionales) no puede ser aceptado debido al punto 1.
Cuarto. China sabe que no vamos a acepar sus condiciones. Pero obtendrá una victoria internacional presentándose como un país con voluntad de paz, dará oxígeno a Putin y deslegitimará nuestra política hacia Ucrania. Recuerde lo que dijo el Sr. Tamames en su patética intervención en el Congreso: «EEUU ha traído la guerra a Europa y China tendrá que salvarnos». Ese es el relato de Putin y Xi que no podemos convalidar: si está comprometido con la paz, que pida a Rusia que respete el derecho internacional y vuelva a las fronteras de, como mínimo, febrero de 2022.
Quinto. La visita ofrece una inmejorable oportunidad, aprovéchela, para mostrar la cohesión y solidez de la OTAN y la UE y trasladar a Xi los mismos mensajes que hemos trasladado a Putin: él empezó la guerra, si no la acaba él, la acabará Ucrania, con nuestro apoyo.
