El populismo, el autoritarismo y la ideologización, se extienden como fuego en la pradera seca de la política global. En el caso de América Latina, existen indudables problemas que sirven de terreno abonado a ese fenómeno, tales como la pobreza, la injusta distribución del ingreso y la falta de oportunidades laborales, pero también es cierto que los regímenes autoritarios o populistas, especialmente los de izquierda radical, han terminado agravar tales problemas, como queda evidenciado en los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, solo por señalar algunos.

