El primero en hablar ha sido justo el que debería callar, teniendo en cuenta que poco o nada se ha conseguido por su departamento en este viaje. Nos referimos a Gil, ministro de economía de Cuba, que calificó las relaciones con China como “un nuevo punto de partida, un relanzamiento de las relaciones de nuestro país con el gigante asiático”. Ya quisiera él.

